El catalán es el resultado de la evolución del latín en la zona nororiental de la
Península. Nació en la zona de los Pirineos entre los siglos VI y XI. Los textos más
antiguos donde aparece la lengua catalana ya fijada son los de Ramón Llull (siglo XIII)
y son anteriores a la fijación del castellano por Alfonso X. Durante la Reconquista, el
catalán se extendió en las tierras que se iban conquistando hacia el sur (Valencia) y
hacia el Mediterráneo (Baleares y Alguer, en Cerdeña).
Durante los siglos XIV y XV, el catalán tuvo una época de gran esplendor literario,
con autores como Bernat Metge y Ausias March. Después desde el siglo XVI, fue
relegado por el castellano.
El Romanticismo del siglo XIX trajo consigo una nueva época de esplendor (la
Renaixença), que dio lugar a un brillante cultivo del catalán por grandes poetas (Aribau, Verdaguer…). A principios del siglo XX, Pompeu Fabra publicó la primera Gramática normativa del catalán (1918).Durante la época de Franco, el uso del catalán se redujo por la obligatoriedad de
expresarse en castellano, e incluso sufrió un cierto proceso de castellanización.
Tras la aprobación de la Constitución de 1978, el empleo del catalán ha asistido a un rápido proceso de regularización.
Tras la aprobación de la Constitución de 1978, el empleo del catalán ha asistido a un rápido proceso de regularización.
Es una lengua puente entre las áreas lingüísticas de Iberia y de la Galia, por
compartir rasgos con ambas. Algunas de las características del catalán son:
a) Ausencia de diptongación de las vocales latinas: FESTAM > festa (fiesta).
b) Apócope muy generalizada: LACUM > lloc (lugar).
c) Conservación de la f- inicial latina: FAMEM > fam (hambre)
d) Palatalización en ll- de la l- inicial de toda la palabra latina: LACTEM > llet
(leche).
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